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lunes, 22 de septiembre de 2008

Atardecer

Las horas habían transcurrido de manera lenta, pareciendo una incesante tortura para el Bloss, aun recordaba con exactitud lo que sucedió el día anterior en la tienda, cuando fue en busca de Alejandra para aclarar la reciente situación de Ethan y su próxima partida a parís debido a sus estudios y pedirle de favor, que asistiera al siguiente día en el muelle, pues tenía algo importante que decirle además de la noticia de su viaje.

Recorría las avenidas de Santa Mónica en su motocicleta, la cual extrañaría bastante, al igual que todas sus pertenencias o la gran mayoría que se quedarían en California, para dar paso a un viaje incierto, donde se preguntaba si surgirían cosas para bien o si aquella amargura y empeño del destino por tratarle pesimamente no tenía nada que ver con el lugar en donde se encontrara.

Estacionó su motocicleta y dejó el casco sobre esta, para así caminar playa adentro, le había indicado a Al que se verían en el muelle, ya estaba atardeciendo y los rayos del sol provocaban que el mar se coloreara de un rojo lava, una tonalidad preciosa, esa vez, el ocaso se despedía de Ethan para dejarlo partir.

A lo lejos Ethan pudo reconocer la silueta de la morena, ella estaba sentada en la orilla del muelle mirando de frente al ocaso, encarándolo, ella jamás había temido encarar a alguien, se sintió alegre porque ella fuese así, una joven independiente, capaz, inteligente.

-Gracias… por venir- Dijo el rubio para avisar que ya estaba ahí.

-Por un momento pensé en no hacerlo- Admitió ella en un tono tranquilo, pero triste, aunque parecía también de decepción, quizá eran muchas cosas las que le afectaban, agregando la frustración por sentir que lo perdía, y consideraba una ironía el perder lo que nunca llegó a tener verdaderamente.

-Al menos… estás aquí- Agregó Ethan mientras tomaba asiento al lado de Alejandra, los pies de los dos colgaban por el borde del muelle de madera, y la brisa del viento levantando algunas gotas de agua les refrescaba los rostros.

Ella lucía preciosa, su cabello suelto y algo rizado caía sobre su espalda con gracia y los rayos naranjas del sol lo hacían cambiar de un tono castaño a uno rojizo, portaba una blusa blanca de tela de manta, con algunos pliegues que le daban un aspecto fresco y unos capri de mezclilla que contrastaban con el atuendo, además de unas sandalias blancas para terminar el conjunto.

Ethan no pudo evitar mirarla algo hipnotizado, pues si ella le parecía muy bonita todo el tiempo, esa tarde, frente al ocaso, Alejandra se veía indescriptible.

-Y entonces- Agregó ella sacándolo de su trance.

-Ah, claro… Bueno, no hay mucho que decir realmente… solo, quería que estuvieras enterada que me iré hoy en la madrugada, y que no sé cuando regresaré, pero no quería irme sin despedirme de ti y poder aprovechar unos cuantos minutos… - Hace una mueca, preguntándose como continuar, soltó un suspiro y bajó su mirada –Estos últimos minutos a tu lado-

Ella volteó a mirarle, le dolía que se fuera y se sentía impotente por no poder gritarle que se quedara, que no la abandonara pues su soledad era inmensa, que tenía miedo al futuro alejada de él, sin saber lo que ocurriría en la vida del Bloss en un futuro, y lo más intrigante… ¿Dónde quedaría ella? ¿Ethan seguiría recordándola luego de aquél viaje? ¿Qué tal si el cambiaba lo suficiente para ya nisiquiera conocer el nombre de Alejandra Abella?

La oscura mirada de Al perdió el brillo que lucía en ella por el reflejo del ocaso, agachó la vista con tristeza y llevó un mechón de su cabello hacia atrás de su oreja.

-No te esfuerces por pasar un tiempo conmigo, no sientas remordimiento por no haber estado conmigo antes, después de todo, quizá, cuando regreses, yo seré una desconocida para ti- Expresó Al, acongojada.

-No digas eso, que jamás sucederá- El fijó su vista en el horizonte y luego la miró. –Por cada momento que te recuerde en aquél lugar, escribiré tu nombre en una libreta para no olvidarte, si es necesario te dibujaré hasta asegurarme que los movimientos al dibujar tus rasgos se graben en automático en mi mano, yo no te voy a olvidar. Eso es una tontería-

-Tontería es que aun te sigas engañando, Ethan, no estamos destinados, somos tan diferentes, ¿Porqué te empeñas en seguir con un sueño sin raíces? ¡Admítelo! Te marcharás, encontrarás una chica que valga la pena, eso es lo que espero que hagas, eso es lo que espero que se cumpla para poder estar conforme y asegurarme que… no importa- Soltó un suspiro, ella lo estaba dejando ir por que le amaba, porque quería lo mejor para él, y sabía que si ellos estaban juntos, el único defecto en la relación sería ella misma.

-Lamento que jamás puedas estar conforme en ese caso- Buscó en el bolsillo de su pantalón y sacó un dije de plata en forma de corazón, partido en dos a la mitad, que colgaba de una delgada cadena de plata. Tomó la mano de Al y lo colocó sobre la palma de su mano. –Cuando estés segura de quien es tu corazón, le entregarás la otra mitad a quien le corresponda. Si es a mi, me sentiré afortunado- Consultó su reloj de pulsera, ya era muy tarde y tenía que ir a preparar los últimos detalles.

Alejandra observó aquél dije de manera fija, pensativa, confusa de que hacer al ver que se iba. Pero de algo si estaba segura, sabía perfectamente a quien pertenecía aquél corazón. El nombre del dueño, era Ethan Bloss.

-Tengo que irme ahora, recuerda lo que te he dicho- Él se puso de pie y avanzó un par de pasos pero la voz de la castaña logró detenerle.

-Ethan-

Él se giró para mirarla y lo último que logró ver es a Al abalanzarse hacía él para así besarlo de manera apasionada y con tanto sentimiento como le era permitido, era un adiós, quizá un hasta luego, pero no iba a perder la oportunidad de besarlo antes de que se marchara.

Pronto tendría que abordar el avión, y prepararse para el futuro que estaba a la vuelta de la esquina, pero estaba feliz consigo mismo, porque finalmente había dicho lo necesario y aunque no todo salió como esperaba, el beso de Alejandra Abella logró que su día valiera la pena por completo.

miércoles, 9 de julio de 2008

Reencuentro

La decisión estaba hecha y no había vuelta atrás, después de todo ese tiempo viviendo en Santa Mónica, Ethan solo había dicho "SI" a aquella oportunidad, por lo que, había tenido una fuerte discusión con su madre, incluso le había dicho que ella no sería parte de su cobardía, cosa que simplemente le había dolido, pero todo era por el bien de él, todavía recordaba las palabras de Collette cuando el le confesó la verdadera razón del porque no quería irse a Paris, del porque probablemente no aprovecharía la oportunidad de ir a estudiar un semestre a aquél maravilloso lugar.

"-¡No quiero dejarte sola! ¡Tu lo has dado todo por mi! ¡¿Cómo crees que yo podría abandonarte por mi egoísmo?! Tu.. lo has hecho todo, te has acabado la vida criándome, educándome, empeñando todo por mi ¿Como podría yo pagarte con esto?- Ethan lucía exasperado, molesto y a la vez triste de que su madre no comprendiera que, ella era una razón suficiente para quedarse en Santa Mónica. El silencio reinaba en la pequeña pero acogedora sala que existía en el hogar de Ethan, donde solo un par de lámparas alumbraban tenuemente la habitación, a un día del límite de inscripciónes para el intercambio.

-Lo siento, Ethan, pero si tu fracasas en un futuro, si tu te arrepientes de haber tomado esta desición, no quiero que me culpes a mi por tus desgracias, debes aprender a tomar decisiones, independizarte. Yo no quiero ser el sustento de tus miedos, yo no soy un pretexto y si tu te quieres engañar de esta manera, no seré yo quien te de la razón de hacerlo- La señora Bloss quien estaba sentada en un sillon de la sala se puso de pie, veía a Ethan parado frente a ella, se acercó y besó la frente de su hijo con una ternura y un amor indescriptible. -Te amo hijo, pero es momento que veas por ti mismo y no por mi- Y después de decir esto, la mujer salió de la habitación dejándolo solo para que reflexionara sobre aquello.

Ahora se encontraba de camino a un Home Depot que se encontraba cerca de su casa, haría una visita, o mejor dicho, solo un adiós. El viento golpeaba contra su cuerpo directamente mientras el rebasaba los autos que traficaban una de las principales avenidas de Los Ángeles, viajaba en su motocicleta a una velocidad regular, no muy alta, el cielo se mostraba completamente despejado, a excepción de una que otra nube que osaba interrumpir aquel majestuoso color celeste. El, desde aquella ocasión en la que besó a Al, no pudo quitarse ese recuerdo de la mente, y por más que hiciera, por más que deseara no tomar valor a un simple beso(pues el creia que eso era lo que habia significado para ella, solo un beso) simplemente no podía negarse que, en el fondo, esa chica con vida dificil y caracter indescriptiblemente único, le interesaba y más de lo esperado, por ello era que, Al sería la única persona en poder despedirse de él además de Colette, su madre.

Ingresó a la tienda, y se dirigió a servicio al cliente, preguntó por ella y mientras le daban la razón de donde estaba, se dedicó a mirar alrededor, todo estaba muy limpio y bien iluminado, por lo regular el solía ir a ese tipo de tiendas cuando algo en la casa se averiaba y el mismo tenía que reparar el problema. Finalmente, el hombre que atendía en servicio al cliente le indicó en que departamento de la tienda se encontraba Al, segun le habían dicho, ella trabajaba en ferretería, por lo que Ethan se dirigió a aquel lugar, con las manos en los bolsillos.

A lo lejos, pudo divisar una larga cabellera ondulada, color castaño claro, la reconoció al instante, ese día ella se había recogido el cabello en una coleta media alta y con el flequillo tras sus oídos para que no le obstruyera la vista. Ethan sonrió inconcientemente al mirarla, Al se encontraba distraida, indicándole a uno de sus compañeros donde acomodar algunos paquetes de herramientas que acababan de llegar a la tienda.

-Al- El le llamó, no sabía como.. pero tenía que decírselo, la joven al instante volteó a mirar quien le hablaba y al parecer se sorprendió de verlo, Ethan pudo apreciar nuevamente la oscura pero intrigante mirada de la morena posarse sobre el y dejarle sin aliento como hace tiempo no se sentía, esa curiosa sensación de sentir la sangre bajar y subir del cuerpo en un santiamén.


-¡Hey! vaya, mira quien está de compras -Comentó ella cruzándose de brazos y caminando un par de pasos en dirección a Ethan, mostrando una leve sonrisa.

-No estoy de compras ¿Podemos hablar un momento?- Preguntó bajando un poco el tono de su voz.

La actitud del rubio logró hacer que Al se extrañara, estaba aún más serio de lo normal. Frunció el entrecejo.

-Bien.. pues, habla- Dijo ella espectante, parecía que lo que tenia que decirle era serio pues para que el fuera especialmente a visitarla en verdad se necesitaba más que las ganas, o al menos eso le había dado a entender aquel largo tiempo sin saber de él.

-No aquí.. -Pidió mirando alrededor, como buscando un buen lugar para poder conversar con privacidad.

-Está bien, Bloss.. andando- Pero antes de que ella pudiese avanzar, el le tomó de la mano, ella se giró para mirarlo pero sin alejarse de él.

-Sígueme, por favor-

Juntos caminaron unos cuantos metros, alejándose del pasillo donde el compañero de trabajo de Al se encontraba ordenando los productos. Llegaron a un pasillo vacío y Ethan la soltó.

-¿Porqué tanto misterio?- Preguntó Al, tanto secreto definitivamente no podía traer nada bueno.

-Al.. yo quería decirte.. necesitaba hacerlo..- Exclamaba vacilante, mirando de un lado a otro sin poder mantener quieta su mirada oliva.

-Decirme que?, hacer que?-

-Me voy a francia, Al, en dos días y sinceramente.. no se cuando volveré..- Confesó de golpe, porque sabía que si dudaba un poco más, no sería capaz de decírselo.

-¿Que?- Preguntó ella estupefacta, queriendo ocultar cierta amargura en el tono de su voz.

-UCLA me ofreció un viaje, iré de intercambio y he decidido aprovechar la oportunidad, pero estaré lejos y necesitaba..-Hizo una pausa y bajó la mirada un instante, para luego mirarla a los ojos y descubriendo cierta tristeza en ella que resultó notable.

-¿Y vienes solo a decirme eso? Después de tanto sin saber de ti.. yo creí..- Su voz cambiaba a un tono más blando, que el tono regular, por lo general ella solía demostrar seguridad y fuerza al hablar, sin embargo, esta vez todo era diferente, se veía molesta, como si le reprochara el tiempo de ausencia.

-Vine a despedirme.. -

-Pues si es así,mejor no hubieses venido, Ethan, pero de todas maneras, gracias- Esta ultima palabra la llenó con todo el sarcasmo posible, en realidad no comprendía porque después de tanto tiempo, el venía a verla con esa impactante noticia. Giró sobre sus talones, dispuesta a irse, pero no pudo, él le sostenía del brazo y ella forcejeó para soltarse.

-Nadie sabe que me iré, solo mi madre y tu.. Al...- Dijo sin soltarla, ahora la giró para quedar de frente el uno al otro, sujetándola de los brazos ahora con las dos manos, mirándola con fijeza a los ojos, sus corazones latiendo rapidamente, y la respiración agitada de cada uno sintiendose tan cerca del otro.

-¿Se supone que me debería sentir privilegiada?- Con ironía se mantuvo en los brazos de Ethan, no quería ceder y a pesar de que ella estaba molesta, había algo más que no le permitía alejarse de el muchacho, ella ya no luchaba por safarse de sus manos.

-No, quiero que sientas.. lo que yo siento por ti desde aquél beso, que para mi no fue un simple beso, fui un tonto por desperdiciar mi tiempo.. pero tengo que irme- Confesó en susurros, logrando paralizar a Al, ella estaba perdida en su mirada, en su tono de voz tan hipnotizante con el cual hablaba, no creía que las palabras del Bloss fuesen reales en ese momento. Ethan la soltó y le tomó del rostro lentamente, acercó sus labios a los de ella y los selló con un dulce beso, parecido al de aquella noche. -Tengo que irme ya.. mañana al atardecer te veré en la playa.. espero que puedas ir.. por favor-Dijo antes de soltarla y mirarla por uno segundos, se acercó para volver a besarla y después de haber cumplido con lo que se propuso ese día, decidió salir de la tienda, no sin antes desear que pronto llegase el siguiente día para poder volver a encontrarse con ella.

lunes, 4 de febrero de 2008

Mi primer video

Asi es.. estan leyendo bien, esto no es producto de las altas horas de la noche, tampoco de la cafeina mezclada con las aspirinas, mucho menos de algun efecto producto de las drogas que han consumido, es la verdad!.

He hecho mi primer video en Movie Maker, no es la gran cosa pero es un gran logro para mi pues jamas habia hecho un video.. lo habia intentado pero sin exito alguno, ahora aca esta la prueba de que me he superado completamente en eso de hacer videos!.


El video trata de Chad M Murray como Ethan Bloss, uno de mis personajes en la serie West Coast, en juegos de rol por fotolog.

www.fotolog.com/juegosderol

www.fotolog.com/bloss205

domingo, 3 de febrero de 2008

Mis personajes: Rol por fotolog

Situación actual:


Segunda temporada de la serie ficticia: WEST COAST

Ethan Bloss

Todo indicaba desde el principio que no había sido lo mejor esa fiesta a la cual por casualidad había sido invitado, cuando la dichosa fiesta comenzó todo pintaba bien, el ambiente estaba más tranquilo de lo normal, al parecer ese día ninguna tragedia ocurriría, pero definitivamente Bloss estaba equivocado... sabia que todo habia sido muy bueno para que fuese verdad, que todo iba demasiado perfecto como para que asi permanecería por el resto del día. Salió de la fiesta de Tom en compañía de Al, ella estaba muy tomada y Ethan se había sentido obligado a acompañarla hasta su hogar, todos sabían que entre ellos dos no existía precisamente amistad, de hecho no se llevaban bien ni un poco, las cosas cambiaron... para bien. Esa noche iba a ser una de las inolvidables... al menos eso era lo que Ethan tenia entendido hasta que logró comprobarlo cuando el timbre de su movil sonó, en la bandeja de entrada apareció un mensaje nuevo que lo dejó sin aliento... “si tan solo hubiese podido evitarlo…” Apretó los puños con fuerza y se quedó paralizado. Recordó que por algo se alejó de las personas que le importaban, por algo no había creado amistades desde hacía mucho tiempo... porque no quería sufrir si les llegaba a pasar algo, no quería sufrir de nuevo, esa era una de las razones... Ahora tendrá que aprender a superar el pasado que pensó haber dejado atrás, las confusiones llenaran su mente y nuevos problemas para el Bloss se asoman a la vuelta de la esquina.


Samantha Douglas.

Samantha pasa una de las situaciones más difíciles de su vida, fue en el transcurso de la fiesta con la ayuda de una bebida mezclada con droga que tomó por accidente la cual ayudo a la repentina euforia, comenzó a pensar en lo solitaria que se sentía, en la felicidad inexistente que fingía ante los demás, las sonrisas falsas que demostraba siempre, ayudando a los demás a salir adelante pero siendo incapaz de ayudarse a si misma, fue ahí cuando se dio cuenta de lo asquerosamente perfecta que era su vida… siempre comportándose correctamente, siempre haciendo lo indicado que una chica bien educada de su edad debía hacer… Ante la presión que ejercían los sentimientos encontrados sobre su pecho no pudo observar otra salida más que una extremista y sumamente impredecible solución para cualquiera que conociera a Sam, el acantilado estaba ahí, todo era perfecto, solo era cuestión de no pensar demasiado aquella decisión y lanzarse al vacío… dejar al destino actuar por si solo, corrió hacia el acantilado pero para su fortuna (ella piensa que fue “desgracia”) la persona a quien menos esperaba ver la salvó de un trágico y precipitado final..Ahora Samanta tendrá que enfrentarse a la vida… pero también buscar una buena razón para alejarse de la muerte, aunque por ahora piensa que fue suficiente “actitud suicida” por un largo tiempo.


Brett Rutherford

El frío, cruel y desinteresado Brett Rutherford, no conoce la palabra arrepentimiento después de aquella noche actúa como si nada hubiese sucedido, se entera del accidente pero se preocupa más por sus propios asuntos, la noche anterior había pasado una de las noches típicas para él, las drogas y el alcohol se hicieron presentes y simplemente las cosas se dieron, pero algo que no tenía planeado le sorprendió, aún así, aquel joven no se ha dado cuenta de lo que realmente esta sucediendo con el... Solo espera que no sea nada importante..Rutherford tendrá que aprender el valor de la amistad y el cariño, se dará cuenta de que las personas le importan y que no solo en el mundo es el.. al menos no como antes pero obviamente no aceptara un cambio de personalidad tan fácil, las cosas se pondrán difíciles de ahora en adelante aun así no se privará de lo que le gustan. Luchará por seguir siendo el mismo, rechazando cualquier tipo de suceso que quiera cambiar su vida al menos al principio de todo.