El movil no paraba de sonar, junto con el ruido del Xbox a todo volumen, Heath gritando y saltando emocionado frente a la televisión junto al nuevo vecino que acababa de mudarse y que, para desgracia de Zooey era igual de molesto.
-No puedo creerlo Heath, no puede ser que no me ayudes en nada, cierra la boca ya y ¡Recoge tus zapatos de la sala!-
La castaña de ojos claros mientras andaba de un lado a otro con un montón de ropa entre las manos, pasó por el sofá y con un estirón de orejas llamó la atención de su hermano quien como respuesta le lanzó una mirada de recriminación.
Se encaminó hasta la lavandería donde fue a dejar la ropa que traía en las manos, tenía que dejar todo limpio para cuando su madre regresara, Zooey no tenía mucho tiempo libre pero cuando podía no dudaba en ayudar a su madre con los quehaceres del hogar.
El celular seguía sonando ¿Cuándo se cansaría de dejar de intentarlo? Caminó hasta el comedor, donde había dejado el aparato, lo tomó entre sus manos y reconoció el número, en la pantalla del móvil aparecía el nombre: “Mark”. Zooey rodó los ojos y con un suspiro de cansancio contestó, deteniendo el móvil con el hombro y su oído para así poder llevar los platos sucios al lavaplatos.
-Mark ¿Que quieres?-
-Zooey por favor, déjame hablar contigo, he tratado de localizarte por mucho tiempo, quiero darte una explicación de mi comportamiento aquella noche, estoy afuera de tu casa, prometo que será la última vez que intente hablar contigo si accedes, solo déjame hablar- Respondió él de manera rápida, aprovechando que ella no podía colgar como en otras ocasiones en las que nisiquiera le daba oportunidad de hablar.
-Afuera de mi… - soltó un suspiro y dejó los platos en su lugar para así llevar una mano a su cintura y luego de vacilar un poco decidió acceder. –Que sea rápido-
Se encaminó hacia la salida de su casa y abrió la puerta para luego avanzar hacia el final del camino que llevaba a la acera, donde un muchacho de cabellos dorados, alto y de buen ver la esperaba, recargado en el cofre de un reluciente Mustang negro.
-Zooey- Dijo el sorprendido, pues ella era bastante orgullosa y el no se esperaba que en verdad fuese a salir de su casa a hablar con él. Momentos antes estaba mirando fijamente el móvil como si este fuese a darle una idea de cómo hacer que Zooey volviese a dirigirle la palabra. Pero ahí estaba ella, frente a él, con los brazos cruzados y una expresión de pocos amigos que en tiempos anteriores el lograba borrar con unas flores y unas palabras lindas.
-¿Y de que quieres hablar?- Preguntó ignorando la luz que apareció en los ojos de Mark al momento de mirarla de nuevo.
-De… el día aquél, cuando me dijiste lo del embarazo, Zooey yo estaba asustado, no supe como reaccionar, mi futuro, el tuyo, todo estaba en juego… y –
-Y por eso decidiste zarandearme y dejarme por enésima vez en ridículo, ya veo- Dijo con resentimiento en su voz.
-No… Soy impulsivo, y que cometí un error, verte con él fue lo que más me molestó, sabes cómo me comporto, sabes que no me gustaba verte con otros… tuve celos, por eso mi reacción-Explicó el muchacho de profundos ojos celestes y cabello castaño claro el cual había caminado hasta posarse frente a ella. –Y todo se juntó, todo se acumuló, tenía problemas también Zooey, con mis padres, con todo el mundo, perderte fue lo que más me dolió-
-Mark, si realmente te importaba tanto, hubiese preferido que me lo explicaras de esa manera aquella noche, también tuve miedo, pero de ti, y yo hubiese aceptado un compromiso, hubiese aceptado que estuviésemos juntos por el bebé… Pero lo decidiste así, no hay vuelta atrás- Sonrió amargamente, era solo que, a pesar de todo lo que había pasado últimamente con él, le apreciaba, le tenía cariño pues lo conocía desde los 10 años. Sin embargo como pareja, estaba más segura que Ben sería durante toda su vida el dueño de su corazón.
La mirada celeste del chico se fijó en ella, tomó a Zooey de los hombros y espetó luego de tragar saliva, como si lo hubiese planeado desde hace mucho un: -Regresa conmigo-.
Zooey sonrió incrédula, y negó, una mueca apareció en el rostro de ella, demostrando una respuesta más que obvia. –Lo lamento, pero ni tu me amas ni yo a ti-
-Yo si- Insistió él sin soltarla, lo que hizo a Zooey sentír algo de nerviosismo, creía que en cualquier momento la estrujaría como en aquella noche.
-Pues yo no, amo a Ben, el estuvo conmigo todo este tiempo, me mostró que se sentía amar… Yo no puedo volver- Negó y se movió un poco para que el la soltara de una vez, sin embargo el no la dejó ir.
-Por favor…- Y se acercó lo suficiente como para sentir la respiración el uno del otro, sus ojos se fijaron en los de ella y después en sus labios, labios que había extrañado bastante, aroma a mujer que lo volvía loco desde hace mucho tiempo, y tenía tantas ansias por acariciar la piel de aquella chica como en aquellas ocasiones.
-No, no puedo creer que cuando te enteras que todo ha sido una falsa alarma, que el embarazo jamás existió solo como un error, pretendas que volvamos como si nada hubiese sucedido, me heriste, me hiciste sentir como la peor de las personas, como una tonta, esta vez no hay paso atrás… Y esta decisión es para siempre- Respondió ella, bajando su mirada, pensando en Ben, en todas las cosas lindas que pasó con él, sus sonrisas y la forma en que la miraba, la manera en que la trataba y que, primero que todas las cosas, para Benjamin Goldstein lo más importante era Zooey. –Porque estoy comprometida. Y me casaré con él-
-¿Qué?- Preguntó Mark negándose a creerlo -¿Te casaras con él?... Con… Zooey no bromees con eso, tu no puedes casarte con él, el no es para ti- Exclamó él, negándose a creer que la mujer de su vida se hubiese comprometido con alguien como Benjamin Goldstein -Zooey escúchame, yo te amo, no puedes casarte… porque sin ti mi mundo no funciona, no sabes cuanto te extraño, cuanto pienso en ti, no sabes cuanta falta me haces-
-Lo lamento- Dijo ella tomando las manos de Mark para que la soltara, negando suavemente, sin embargo el no la dejó ir y ella comenzaba a desesperarse.
Mark aún con su rostro tan cerca del rostro de Zooey, y sin previo aviso, acercó sus labios a los de ella, la besó, por el simple capricho de querer tenerla cerca de nuevo, rodeó la delicada cintura de Zooey con sus brazos y le robó el beso que deseaba desde hace mucho. Sin embargo ella no lo correspondió, lo empujó hacia atrás, con la suficiente fuerza como para tener que detenerse con el auto.
-Jamás, jamás vuelvas a hacer algo como eso, ¡No es posible que seas tan cobarde! No vuelvas a buscarme, Mark, soy solo un capricho de los tuyos. Tengo a alguien a quien amar, una persona por la cual sentirme viva, y el… es lo mejor que me ha pasado.- soltó un suspiro de cansancio -No vuelvas…Nunca- Dijo en voz baja después de retroceder un par de pasos se giró, dando la espalda al chico y así avanzó por el camino del antejardín que conducía a la entrada de su casa, se giró para darle una última mirada y así ingresó a su hogar.
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