Permanecia quieta, mirándose al espejo, observaba detenidamente esas facciones, casi sin pestañear, ella no era perfecta y lo sabía, pero le molestaba que el mundo se dejara llevar por las apariencias, que los números valieran tanto, que el color de piel marcara la línea de la discriminación, que el dinero fuese motivo para ser aceptado bien o mal en la sociedad, y todo lo que sentía era una increible presión en su pecho, todo al mismo tiempo, la soledad, el descuido, la amargura de ser quien era... el odio hacia el mundo por hacerla odiarse a si misma, tantas ganas tenía de gritar, si todos pensaran como ella, si las cosas pudiesen cambiar con tan solo desearlo...
Tomo una bocanada de aire y cerró su puño, con la mano derecha golpeo tan fuerte aquel espejo que este hizo un estruendo increible y los pedazos de vidrio quebrado cayeron al piso, pero ella no lo había escuchado, como aquel mundo que no la escucha a ella, como las personas que hacen oídos sordos y vista ciega a lo malo que sucede alrededor, ella se sentía una histérica, pero no lo era, ella estaba en lo correcto, los demás eran los idiotas. Sin embargo tenía que salir y actuar como si nada sucediera, como si cada cosa en aquel maldito mundo no tuviese nada que ver con ella, pero aunque no quisiera admitirlo, mucho le afectaba y se preguntaba cuanto más soportaría la humanidad para recordar que aun existía la sensibilidad ante los acontecimientos actuales.
Salió del baño y se dirigió hacia le botiquin, limpio su herida y se curó por si misma, caminó hacia el comedor luego de esto, nada se salía de lo normal, su madre cocinaba apresurada, pocas veces tenía tiempo para entablar una conversación, y cuando ella tenía tiempo aquella jovencita ya estaba en su habitación, encerrada en internet, haciendo cualquier cosa...
Tomó asiento y comió su desayuno sin decir una palabra, escuchaba a su madre hablar mal de su hermana mayor pero al mismo tiempo la ignoraba porque no comprendía para que asistir todos los fines de semana a misa si los pecados seguían haciéndose, y nadie era libre ni estaba inmune de cometer errores.
-He terminado, me voy a clases- Se levantó de su asiento y tomó su mochila que ya estaba preparada. Su madre no habia notado que ella tenia una herida en la mano, pero seguro si notaría el precio del espejo que quedo hecho añicos en el baño.
-¡Llega temprano lisa!- Dijo la señora Wilson, aquella jovencita dió el portazo y salió de su mundo falso para así entrar al mundo falso de todos.. La escuela. Caminó hasta una avenida principal, era ahi donde tomaba el transporte que la llevaba a su escuela, lo único que agradecía de estar en ese lugar era que había red inalambrica para conectar su portatil, de no ser así seguro que odiaría por completo aquel lugar, cada vez que llegaba a la escuela pensaba que solo era un mal sueño y que en realidad todo lo que sucedía en ese sitio no sucedía, todo era una pesadilla.
Entró al salón de clases, no era de las chicas que hablaran demasiado con sus amigos, de hecho nisiquiera tenia amigos, eran solo compañeros de clase que no la conocian ni una cuarta parte, se sentó en uno de los pupitres del frente, odiaba no tener buena visión ya que de ser así se podría sentar hasta el ultimo lugar al final del aula y no tener que soportar aquella paranoica idea que todos miraran su nuca.
-Presente- Nisiquiera era de los más inteligentes, era tan normal, no entendía porque todo debía ser seleccionado, todo separado por cifras, los primeros lugares del salon, hasta los numeros de lista le parecían patéticos.
Comenzó a mirar al profesor hablar, MIRAR porque regularmente nunca lo escuchaba, solo fingia prestar atención mientras disimuladamente observaba cada 5 minutos su celular esperando que la hora terminara y ese profesor se largara.
Y era en ese momento cuando su mente comenzaba a divagar y estaba en cualquier lugar menos en clase, pensando en tantas cosas que le preocupaban, pensando en que harian los demás si se enteraban de que ella era así, cerrada, fría y callada porque no quería conocer a más personas, porque tenía miedo al futuro, no quería que el tiempo pasara, que el tomar desiciones importantes llegara tan pronto, porque no estaba preparada.. Abrió su cuaderno y comenzó a hacer unos garabatos que el profesor no lograba captar porque estaba tan entretenido explicando la clase de cosas que solo el entendía que fijarse en que cada alumno que estaba haciendo cualquier cosa menos prestando atención.
Finalmente se llego el final del día, al menos una de las pesadillas estaba terminada, guardó sus cosas y salio del aula sin necesidad de esperar a nada, sin necesidad de esperar a alguien para poder hablar sobre cualquier cosa, porque estaba sola y sabía que las cosas no cambiarían, porque aunque muchos se llamaran sus amigos ella miraba alrededor y notaba que no habia nadie, solo una libreta y esa pluma de punto fino que le ayudaba a distraerse.
Esa era su vida, la vida de Lisa Wilson, una chica normal, en un mundo que se encargaba de devorar personas con sus reglas, con sus principios, cifras, numeros, ideas, requisitos. Solo era una chica en un mundo tan perverso, ¿Como era posible? nadie notaba que se sentía mal, ¿Era tan facil engañar a todos? ¡Demostrar una sonrisa al principio del día y ellos creían que ella estaba bien! Que equivocados.. pero no les culpaba, aun permanecía con esa armadura, ese rostro y esa personalidad de hierro que no dejaba a nadie imaginarse que ella era como todo humano pero con la diferencia de que.. le faltaba todo.
Continua mañana...