miércoles, 9 de julio de 2008

Reencuentro

La decisión estaba hecha y no había vuelta atrás, después de todo ese tiempo viviendo en Santa Mónica, Ethan solo había dicho "SI" a aquella oportunidad, por lo que, había tenido una fuerte discusión con su madre, incluso le había dicho que ella no sería parte de su cobardía, cosa que simplemente le había dolido, pero todo era por el bien de él, todavía recordaba las palabras de Collette cuando el le confesó la verdadera razón del porque no quería irse a Paris, del porque probablemente no aprovecharía la oportunidad de ir a estudiar un semestre a aquél maravilloso lugar.

"-¡No quiero dejarte sola! ¡Tu lo has dado todo por mi! ¡¿Cómo crees que yo podría abandonarte por mi egoísmo?! Tu.. lo has hecho todo, te has acabado la vida criándome, educándome, empeñando todo por mi ¿Como podría yo pagarte con esto?- Ethan lucía exasperado, molesto y a la vez triste de que su madre no comprendiera que, ella era una razón suficiente para quedarse en Santa Mónica. El silencio reinaba en la pequeña pero acogedora sala que existía en el hogar de Ethan, donde solo un par de lámparas alumbraban tenuemente la habitación, a un día del límite de inscripciónes para el intercambio.

-Lo siento, Ethan, pero si tu fracasas en un futuro, si tu te arrepientes de haber tomado esta desición, no quiero que me culpes a mi por tus desgracias, debes aprender a tomar decisiones, independizarte. Yo no quiero ser el sustento de tus miedos, yo no soy un pretexto y si tu te quieres engañar de esta manera, no seré yo quien te de la razón de hacerlo- La señora Bloss quien estaba sentada en un sillon de la sala se puso de pie, veía a Ethan parado frente a ella, se acercó y besó la frente de su hijo con una ternura y un amor indescriptible. -Te amo hijo, pero es momento que veas por ti mismo y no por mi- Y después de decir esto, la mujer salió de la habitación dejándolo solo para que reflexionara sobre aquello.

Ahora se encontraba de camino a un Home Depot que se encontraba cerca de su casa, haría una visita, o mejor dicho, solo un adiós. El viento golpeaba contra su cuerpo directamente mientras el rebasaba los autos que traficaban una de las principales avenidas de Los Ángeles, viajaba en su motocicleta a una velocidad regular, no muy alta, el cielo se mostraba completamente despejado, a excepción de una que otra nube que osaba interrumpir aquel majestuoso color celeste. El, desde aquella ocasión en la que besó a Al, no pudo quitarse ese recuerdo de la mente, y por más que hiciera, por más que deseara no tomar valor a un simple beso(pues el creia que eso era lo que habia significado para ella, solo un beso) simplemente no podía negarse que, en el fondo, esa chica con vida dificil y caracter indescriptiblemente único, le interesaba y más de lo esperado, por ello era que, Al sería la única persona en poder despedirse de él además de Colette, su madre.

Ingresó a la tienda, y se dirigió a servicio al cliente, preguntó por ella y mientras le daban la razón de donde estaba, se dedicó a mirar alrededor, todo estaba muy limpio y bien iluminado, por lo regular el solía ir a ese tipo de tiendas cuando algo en la casa se averiaba y el mismo tenía que reparar el problema. Finalmente, el hombre que atendía en servicio al cliente le indicó en que departamento de la tienda se encontraba Al, segun le habían dicho, ella trabajaba en ferretería, por lo que Ethan se dirigió a aquel lugar, con las manos en los bolsillos.

A lo lejos, pudo divisar una larga cabellera ondulada, color castaño claro, la reconoció al instante, ese día ella se había recogido el cabello en una coleta media alta y con el flequillo tras sus oídos para que no le obstruyera la vista. Ethan sonrió inconcientemente al mirarla, Al se encontraba distraida, indicándole a uno de sus compañeros donde acomodar algunos paquetes de herramientas que acababan de llegar a la tienda.

-Al- El le llamó, no sabía como.. pero tenía que decírselo, la joven al instante volteó a mirar quien le hablaba y al parecer se sorprendió de verlo, Ethan pudo apreciar nuevamente la oscura pero intrigante mirada de la morena posarse sobre el y dejarle sin aliento como hace tiempo no se sentía, esa curiosa sensación de sentir la sangre bajar y subir del cuerpo en un santiamén.


-¡Hey! vaya, mira quien está de compras -Comentó ella cruzándose de brazos y caminando un par de pasos en dirección a Ethan, mostrando una leve sonrisa.

-No estoy de compras ¿Podemos hablar un momento?- Preguntó bajando un poco el tono de su voz.

La actitud del rubio logró hacer que Al se extrañara, estaba aún más serio de lo normal. Frunció el entrecejo.

-Bien.. pues, habla- Dijo ella espectante, parecía que lo que tenia que decirle era serio pues para que el fuera especialmente a visitarla en verdad se necesitaba más que las ganas, o al menos eso le había dado a entender aquel largo tiempo sin saber de él.

-No aquí.. -Pidió mirando alrededor, como buscando un buen lugar para poder conversar con privacidad.

-Está bien, Bloss.. andando- Pero antes de que ella pudiese avanzar, el le tomó de la mano, ella se giró para mirarlo pero sin alejarse de él.

-Sígueme, por favor-

Juntos caminaron unos cuantos metros, alejándose del pasillo donde el compañero de trabajo de Al se encontraba ordenando los productos. Llegaron a un pasillo vacío y Ethan la soltó.

-¿Porqué tanto misterio?- Preguntó Al, tanto secreto definitivamente no podía traer nada bueno.

-Al.. yo quería decirte.. necesitaba hacerlo..- Exclamaba vacilante, mirando de un lado a otro sin poder mantener quieta su mirada oliva.

-Decirme que?, hacer que?-

-Me voy a francia, Al, en dos días y sinceramente.. no se cuando volveré..- Confesó de golpe, porque sabía que si dudaba un poco más, no sería capaz de decírselo.

-¿Que?- Preguntó ella estupefacta, queriendo ocultar cierta amargura en el tono de su voz.

-UCLA me ofreció un viaje, iré de intercambio y he decidido aprovechar la oportunidad, pero estaré lejos y necesitaba..-Hizo una pausa y bajó la mirada un instante, para luego mirarla a los ojos y descubriendo cierta tristeza en ella que resultó notable.

-¿Y vienes solo a decirme eso? Después de tanto sin saber de ti.. yo creí..- Su voz cambiaba a un tono más blando, que el tono regular, por lo general ella solía demostrar seguridad y fuerza al hablar, sin embargo, esta vez todo era diferente, se veía molesta, como si le reprochara el tiempo de ausencia.

-Vine a despedirme.. -

-Pues si es así,mejor no hubieses venido, Ethan, pero de todas maneras, gracias- Esta ultima palabra la llenó con todo el sarcasmo posible, en realidad no comprendía porque después de tanto tiempo, el venía a verla con esa impactante noticia. Giró sobre sus talones, dispuesta a irse, pero no pudo, él le sostenía del brazo y ella forcejeó para soltarse.

-Nadie sabe que me iré, solo mi madre y tu.. Al...- Dijo sin soltarla, ahora la giró para quedar de frente el uno al otro, sujetándola de los brazos ahora con las dos manos, mirándola con fijeza a los ojos, sus corazones latiendo rapidamente, y la respiración agitada de cada uno sintiendose tan cerca del otro.

-¿Se supone que me debería sentir privilegiada?- Con ironía se mantuvo en los brazos de Ethan, no quería ceder y a pesar de que ella estaba molesta, había algo más que no le permitía alejarse de el muchacho, ella ya no luchaba por safarse de sus manos.

-No, quiero que sientas.. lo que yo siento por ti desde aquél beso, que para mi no fue un simple beso, fui un tonto por desperdiciar mi tiempo.. pero tengo que irme- Confesó en susurros, logrando paralizar a Al, ella estaba perdida en su mirada, en su tono de voz tan hipnotizante con el cual hablaba, no creía que las palabras del Bloss fuesen reales en ese momento. Ethan la soltó y le tomó del rostro lentamente, acercó sus labios a los de ella y los selló con un dulce beso, parecido al de aquella noche. -Tengo que irme ya.. mañana al atardecer te veré en la playa.. espero que puedas ir.. por favor-Dijo antes de soltarla y mirarla por uno segundos, se acercó para volver a besarla y después de haber cumplido con lo que se propuso ese día, decidió salir de la tienda, no sin antes desear que pronto llegase el siguiente día para poder volver a encontrarse con ella.

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